Manifiesto 8M 2026

Manifiesto 8M 2026

Del compromiso simbólico a la implementación real

El 8 de marzo de 2025 declaramos nuestras exigencias.

Un año después, afirmamos con claridad: la igualdad en la industria musical no es una declaración de intenciones, es una obligación democrática.

No venimos a repetir demandas.
Venimos a exigir implementación, datos y consecuencias.

1. Igualdad medible y verificable

No aceptamos discursos sin cifras.
Exigimos:

  • Publicación anual de datos de contratación desagregados por género, raza y diversidad funcional.
  • Auditorías públicas en instituciones financiadas con dinero público.
  • Transparencia salarial real.

Mismo trabajo, mismo salario no es un lema: es una norma básica de justicia laboral.

2. Paridad obligatoria en programación financiada con fondos públicos

No pedimos cuotas simbólicas.
Exigimos que cualquier festival, ciclo o evento financiado con dinero público garantice:

  • Mínimo 50% de representación femenina y de identidades disidentes en cartel.
  • Igualdad de caché y condiciones técnicas.
  • Equipos técnicos y de producción paritarios.

Sin paridad verificable, no debe haber financiación pública.

3. Protocolos contra las violencias con consecuencias reales

Durante demasiado tiempo la industria ha protegido a agresores.

Exigimos:

  • Protocolos obligatorios en todos los espacios culturales.
  • Separación inmediata del agresor del entorno laboral mientras se investiga.
  • Equipos independientes para procesar denuncias.
  • Registro transparente de sanciones.


Ninguna agresión sin respuesta significa consecuencias estructurales, no comunicados.

4. Liderazgo feminista y redes de poder transformadoras

Rechazamos el mito de la incapacidad femenina para dirigir y la narrativa interesada de la “misoginia entre mujeres”.

Impulsamos:

  • Programas específicos de acceso a puestos de decisión.
  • Redes interterritoriales de apoyo profesional.
  • Planes de sucesión que corrijan techos de cristal históricos.

No queremos estar en la foto: queremos tomar decisiones.

5. Formación accesible y reconocimiento de experiencia

Exigimos:

  • Becas públicas para mujeres y diversidades en áreas técnicas (sonido, iluminación, producción, tecnología musical).
  • Reconocimiento oficial de experiencia profesional no titulada.
  • Itinerarios universitarios especializados en género y música.

Formar es prevenir futuras desigualdades.

6. Conciliación real y control de jornadas

No hay igualdad sin tiempo.

Demandamos:

  • Cumplimiento estricto de jornadas laborales.
  • Medidas específicas dentro del Estatuto del Artista.
  • Recursos de apoyo a la maternidad, corresponsabilidad y cuidados en giras y eventos.

La precariedad no puede seguir justificándose como pasión artística.

7. Industria antirracista, anticapacitista y LGTBIQA+ inclusiva

La desigualdad es interseccional.

Exigimos más empleo, más programación y más visibilidad para:

  • Mujeres racializadas y migrantes.
  • Personas queer y trans.
  • Mujeres con discapacidad.
  • Profesionales mayores invisibilizadas por edadismo.

La diversidad no es tendencia: es justicia.

8. Salud mental y física como responsabilidad estructural

La presión, la precariedad y el machismo afectan directamente a nuestra salud.

Reclamamos:

  • Programas sectoriales de atención psicológica gratuita.
  • Protocolos de prevención de burnout.
  • Atención específica a la salud sexual y reproductiva en entornos laborales musicales.

Cuidarnos no es un privilegio, es un derecho.

9. Tecnología y género: urgencia ante la nueva brecha

La revolución tecnológica no puede reproducir desigualdades.

Exigimos:

  • Estudios públicos sobre sesgos algorítmicos en plataformas digitales.
  • Protección frente al uso de inteligencia artificial sin consentimiento.
  • Financiación para investigación en tecnología musical con perspectiva de género.

La innovación sin ética amplifica la desigualdad.

10. Transparencia institucional y certificación ética

Proponemos:

  • Certificación obligatoria de antecedentes para cargos en instituciones culturales.
  • Códigos de conducta vinculantes.
  • Evaluación externa anual en igualdad.

La cultura no puede blindar impunidades.
Sin datos, no hay igualdad.
Sin paridad, no hay financiación pública.
Sin protocolos efectivos, no hay legitimidad cultural.

Este manifiesto no es una petición.
Es un compromiso colectivo con la transformación estructural de la industria musical.

La igualdad no es negociable.
Es el mínimo democrático.